La primera

El primer pintor, pintó el deseo , aquellas patas ágiles que escapan de las flechas, aquella  carne jugosa que tanto esfuerzo había costado y que al entrar en el cuerpo, los ojos humedecían de felicidad.
La primera escritora, escribió en el viento después que hubo trazado círculos en las cenizas del banquete y sus lamentos, entre dos huidas por una selva virgen y ancestral . Lo haría como al paso, sin pretensión de eternidad con un verbo no verbo, un sonido que atravesara las piedras
Mi espíritu que es alto como las torres que aún no he visto y que llegan a los límites del cielo contempla como mis dones se regalaron a las bestias. En un baile absurdo porque yo no sabía. Y seguiré ignorando aun cuando mi corazón torturado encuentre calma.
Y a pesar de todo hay un cenit que me recorre y me guía
Quiero volver siempre a este  reflejo de convulsiones donde las semillas se tragan a los huevos de los reptiles . Me aferro con adoración  a cada silbido del viento en las ramas, a cada crepitar del fuego extinto en un tronco, a cada perfume que el aire trae y a cada voz amada que queda atrapada en mi oído, tengo una historia que contar una queja, un pensamiento que aunque ya nació muerto, canta y brota de mi garganta.

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